Una zona revela la inseguridad en DC
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Alfredo Duarte Pereira para ETL
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| ÁREA EN ALERTA. En la vereda del restaurante El Salvadoreño apuñalaron a un hombre el 27 de octubre. |
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Detalles de dos casos
El Salvadoreño
-Fecha: 27 de octubre, a las 3 a.m.
-Víctima: Pablo René Castillo, de 21 años.
-Heridas: Apuñalado tres veces en la espalda, una vez en las costillas, y una vez en la cabeza.
-Sospechosos: dos hombres jóvenes latinos, delgados y bajos, que estaban ebrios.
-Motivo: La policía considera que las tres personas involucradas los atacantes y la víctima pertenecen a la pandilla MS-13.
El Pulgarcito
-Fecha: 10 de noviembre, 7:50 p.m.
-Víctimas: dos hombres jovenes, en estado crítico. Fueron apuñalados múltiples veces tras un altercado verbal entre seis hombres dentro del lugar, reporta la policía.
-Lo último: las víctimas fueron encontradas al otro lado de la calle, frente a un Popeye’s. La policía no dió sus nombres porque podrían ser testigos en la investigación en curso.
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Dos restaurantes latinos de la Georgia Avenue y la calle 14 son foco de violencia y controversia
Por Daniel Gilbert
Especial para el tiempo Latino
Dos restaurantes, ambos escenario de un mismo tipo de crimen, separados por menos de dos millas y por una decisión clave de la policía del Distrito de Columbia.
En un período de dos semanas, dos hechos violentos han puesto en la mira a El Pulgarcito en el 5313 de la Georgia Ave., y El Salvadoreño en el 3548 de la calle 14, pero sólo uno de ellos fue clausurado por una orden policial.
Tras una pelea el 10 de noviembre en la cual dos personas resultaron apuñaladas, la jefa de la Policía del distrito, Cathy Lanier, ejerció su poder para cerrar El Pulgarcito por 96 horas. Una audiencia pendiente de la Agencia Reguladora de Bebidas Alcohólicas evaluará la futura operación del restaurante.
“Considero que no hay otra medida inmediatamente disponible para aliviar el peligro que su establecimiento representa para el público”, escribió Lanier, en una carta dirigida al dueño del restaurante, Carlos Henríquez.
Por el contrario, la pelea que, según las autoridades, comenzó en El Salvadoreño la madrugada del 27 de octubre, y que terminó con un hombre apuñalado y en estado crítico, no ha generado ninguna acción correctiva, aunque un miembro del Concejo de la ciudad está abogando para que se les rescinda la licencia.
El distinto tratamiento de los casos refleja una línea fina que traza la policía al determinar cuándo un negocio constituye un peligro para la comunidad.
Al parecer, el criterio clave en la decisión de Lanier es que un acto violento tuvo lugar dentro de El Pulgarcito, según alega la policía, mientras que la pelea en El Salvadoreño ocurrió en la calle.
Sin embargo, las semejanzas en los casos no son pocas.
En cada sitio, la pelea comenzó adentro y continuó afuera. Las víctimas fueron apuñaladas múltiples veces y heridas críticamente. Hasta el momento, no se ha realizado ningún arresto.
Además, el reporte policial del incidente en El Salvadoreño destaca que cuando los oficiales intentaron entrar al lugar, “los que estaban adentro se negaron a abrir”.
En el caso de El Pulgarcito, los empleados no llamaron a la policía después de la violencia, y “parte del lugar del crimen fue posteriormente arreglado”, según la jefa policial.
Los dueños y los empleados de ambos lugares, empero, cuentan historias diferentes.
“Yo ví todo”, contó Samuel Agge, empleado de El Pulgarcito, quien el martes 13 informaba a transéuntes que el restaurante abriría de nuevo el viernes.
“Ellos dicen que ocurrió aquí, pero occurió afuera”, se limitó a decir, refiriendo para consultas a una firma de abogados que están llevando el caso. La firma, The Harvey Group, no regresó las llamadas de El Tiempo Latino.
José Montiel, dueño de El Salvadoreño, afirmó en una entrevista telefónica que “la policía se equivocó de puerta”.
Según cuenta Montiel, con “absoluta seguridad”, hasta el momento en que cerraron el local, a las 3:45 a.m., no había sucedido nada, ni la policía había tocado la puerta.
El empresario criticó a la policía por ser “racista y discriminadora”, insistiendo que su negocio ha sido injustamente el blanco de problemas que empiezan en otros restaurantes cercanos. Hay una buena docena, Montiel observó, que venden licores.
Pero el concejal Jim Graham, cuyo distrito rodea a El Salvadoreño, lo ve de otra manera.
“Este restaurante ha demostrado, de nuevo, que ellos no son capaces de implementar medidas de seguridad que protegerán a clientes y a residentes”, escribió Graham en una carta a sus constituyentes. Notó que la licencia del restaurante fue suspendida por 60 días en junio de 2006, a causa de 10 incidentes criminales en 18 meses. “Ha sido el sujeto de numerosas quejas en el vecindario”, añadió.
Con cuatro guardianes de seguridad, Montiel siente que está haciendo “todo lo que se puede” para asegurar el restaurante. Pero admitió que le falta buena comunicación con la policía, y se mostró deseoso de reunirse con Graham.
Mateo Majano, cuya familia opera una tiendita al lado de El Pulgarcito, salía del trabajo a las 8 p.m. el sábado 10, cuando vio una ambulancia, y a dos jóvenes tirados en la acera, evidentemente agonizando.
“Es muy raro. A mí no me entra”, comentó Majano, quien dijo que El Pulgarcito es normalmente “tranquilo” a la hora de la cena, cuando se dio la pelea.
“En esta sociedad pasa de todo. Por uno, pagamos todos”.
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