Franceses, sin primera dama El anuncio del divorcio de Nicolás Sarkozy y Cecilia calienta el debate y a las revistas del corazón
El Tiempo Latino/EFE
ParísEl 89 por ciento de los franceses considera que el divorcio de su presidente, Nicolas Sarkozy, y la que fue Primera Dama durante unos cinco meses, Cécilia, es un “asunto privado”, según un sondeo.
La encuesta, efectuada por el instituto Ifop durante dos días, el jueves 25 y el viernes 26 de octubre, fue publicada en el “Journal du Dimanche”.
Después de semanas de rumores de ruptura, el Elíseo anunció el jueves 25 que la pareja se había divorciado.
Tan sólo el 11 por ciento de los sondeados por Ifop considera que esta separación es un “asunto publico” porque “la vida privada del presidente concierne también a los franceses”.
Sin embargo, para el 76 por ciento, el anuncio del divorcio “no va a debilitar” a Sarkozy en su papel de representación en el extranjero, mientras que un 21 por ciento opina lo contrario.
A preguntas sobre su divorcio en una rueda de prensa tras la cumbre europea de Lisboa, el presidente dijo que los franceses lo han elegido para “trabajar” y “encontrar soluciones a sus problemas”, no para comentar su “vida privada”.
En contraste con el silencio del jefe de Estado, Cécilia Sarkozy ya se ha explayado en dos entrevistas, una publicada el viernes 26 en un diario regional, y otra en la revista “Elle”, que adelantó dos días su salida en los quioscos.
“Quiero vivir mi vida sin mentir”, declara Cecilia, de 49 años, en portada de la revista, en la que posa al estilo de una modelo, lo que fue en su juventud.
Unidos desde hacía veinte años y casados en 1996, ambos en segundas nupcias, los Sarkozy estuvieron separados en 2005 ella dio portazo al enamorarse de un publicista y él mantuvo una relación con una periodista, antes de exhibir su reconciliación en 2006, cuando se calentaba la campaña presidencial.
“Nicolás y yo nunca hemos mentido”, replica Cecilia, al negar que fingieran esa reconciliación durante la campaña electoral.
“Hemos tratado de reconstruir, salvar nuestra pareja. Hasta el final”, insistió. ,Tras resaltar que dedicó “veinte años” de su vida que “no han sido siempre fáciles, ni mucho menos”, a Nicolás Sarkozy, de 52 años, y que era su “deber de esposa” ayudarle a “realizar su ambición” de llegar al Elíseo, afirma: “Hoy ya no me necesita”.
“Deseo que encuentre la serenidad, que sea el político que aportará a nuestro país lo que necesita y le deseo que sea feliz. Honestamente ya no le aporto lo que necesita para esa serenidad y esa calma. Tiene derecho a la felicidad, se la merece, y yo no puedo hacerlo feliz si no estoy bien personalmente”, explica.
Sobre su partida en 2005, explicó que lo hizo “mal” y “demasiado de prisa”, dejó de lado sus “valores y principios” y tuvo que regresar para “tratar hasta el final” de salvar su familia.
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