TRIUNFO. Un habitante de Rio de Janeiro sostiene una bandera con la leyenda ‘La Copa de 2014 es nuestra’, el día 30, en el Corcovado, frente a la estatua de Cristo Redentor.
PARA EUROPA, UN INFIERNO
Menos a América, al resto del planeta no le habrá causado ninguna gracia que Brasil haya sido confirmado como anfitrión de la Copa Mundial. Cuna de héroes románticos del balompié como Pelé y Diego Maradona, América siempre fue un bastión inexpugnable para las visitas ya que cobijó siete de los 18 mundiales y los ganó todos.
Con cinco copas en sus vitrinas, Brasil se alzó con tres de ellas en esta parte del mundo, mientras que Argentina y Uruguay se llevaron las dos que cada uno que tienen en su poder. Brasil se consagró en Chile (1962), México (1970) y Estados Unidos (1994); Argentina en su propio país (1978) y México (1986), y Uruguay en casa (1930) y en Brasil (1950).
Además, dos finales se dirimieron sin intrusos: Uruguay-Argentina en 1930 en Montevideo, y Uruguay-Brasil en 1950 en Río de Janeiro, ciudad esta última que podría volver a ser sede en 2014 del partido decisivo con su estadio Maracaná; célebre en 1950 cuando Brasil empezó bailando samba y Uruguay lo despidió con un candombe al ganarle 2-1 en la final ante más de 200.000 torcedores, en lo que pasó a conocerse como el “Maracanazo”.
En Europa, Italia marcha a la cabeza con cuatro títulos: Italia 1934, Francia 1938, España 1982 y Alemania 2006; Alemania venció en Suiza 1954, Alemania 1974 e Italia 1990, mientras que Inglaterra y Francia aprovecharon la localía para atrapar sus coronas en 1966 y 1998, respectivamente.
Sobre 18 mundiales, América y Europa ganaron 9 cada uno, a pesar de que los europeos hasta han triplicado en número de participantes.
En 2014, será por segunda vez, sede de la máxima competición. En 1950, los anfitriones perdieron la final
El Tiempo Latino
Redacción/AP
Brasil fue confirmada el martes 30 de octubre, como anfitriona de la Copa del Mundo de 2014, la primera vez desde 1950 que la sede se otorga a la nación que se vanagloria de ser “la tierra del fútbol”.
El anuncio fue una mera formalidad, ya que los brasileños eran los solitarios candidatos. Cuando llegue el momento de la inauguración del mundial de 2014, habrán pasado 64 años desde que Brasil fue sede del campeonato por primera y única vez.
Lo hizo en 1950, aunque guarda un recuerdo amargo del mismo por haber perdido la final ante Uruguay, en el llamado “Maracanazo”.
Brasil es el país con más títulos en la historia de los mundiales. El quinto y último lo obtuvo en Corea-Japón 2002.
“El comité ejecutivo decidió por unanimidad otorgar la responsabilidad, no sólo el derecho, de organizar la Copa del Mundo de 2014 a Brasil”, declaró el presidente de la FIFA Joseph Blatter.
Tras el anuncio, Blatter le entregó la copa al presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien asistió a la presentación de la candidatura de su país.
“Para nosotros no es apenas un deporte, es más. El fútbol es una pasión nacional”, afirmó Lula tras el anuncio.
Prometió que Brasil estará a la altura de las circunstancias: “estén seguros de que Brasil sabrá orgullosamente cumplir con su deber”.
“De aquí a siete años lo que más va a emocionar ... será el comportamiento extraordinario del pueblo brasileño, el tratamiento que ese pueblo dará, tengan seguridad, marcará la historia de las copas del mundo”, añadió.
Ricardo Teixeira, el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, afirmó en la presentación que la copa le dejará al país “mucho más que estadios modernos, sino que deja un legado permanente”, aludiendo a infraestructura de transporte.
“Brasil sólo tiene que ganar con la Copa del Mundo y el mundo también con la Copa en Brasil”, destacó Teixeira.
Luego que Colombia desistió de su candidatura en abril, Brasil quedó como la única en carrera en virtud del sistema de rotación geográfica que le asignaba el mundial a Sudamérica.
Blatter dijo que la ausencia de otras candidaturas sudamericanas fue uno de los factores que motivó la decisión de la FIFA, anunciada el lunes, de eliminar el sistema de rotaciones mediante el cual cada continente podía montar un mundial. La decisión entrará en vigencia a partir del torneo de 2018.
Pese a la falta de rivales, la FIFA no le garantizó a Brasil la sede y le advirtió que para lograr el objetivo tenía que presentar una propuesta sólida.
La delegación brasileña en Zurich también incluyó al ministro de Deportes Orlando Silva, al técnico nacional Dunga, al goleador Romario y al escritor Paulo Coelho.
“Es el primer paso para el sueño y los sueños dan trabajo”, dijo Coelho, pregonando que la brasileña es la selección favorita alrededor del mundo.
“Todos los países del mundo tienen dos equipos: el equipo nacional y la selección brasileña”, resaltó Coelho. “Si su equipo es eliminado, hinchan por la selección brasileña”.
“Nos preparamos 57 años ... desde 1950 hasta hoy nos convertimos en pentacampeones y Brasil sufrió transformaciones importantes”, afirmó el ministro. “Brasil entera está unida en este sueño”.
La presentación del martes fue más depurada a una hecha en julio, que puso énfasis en la condición de Brasil como país en desarrollo con repetidas imágenes de sus fábricas de automóviles y un rosario de estadísticas económicas.
Blatter puso en entredicho recientemente la infraestructura de Brasil, así como sus planes, pero la FIFA comunicó la semana pasada que una visita en agosto mostró que el país puede albergar un torneo “excepcional”. Brasil cuenta con 10 de los estadios de fútbol más grandes del mundo.
Sin embargo, la violencia en las grandes ciudades y una red de transporte pública que a menudo no da abasto han generado dudas.
Las autoridades del fútbol brasileño estiman que la construcción o remodelación de los estadios requerirá de una inversión de 1.100 millones de dólares, aunque el monto podría variar significativamente dependiendo de las ciudades que se seleccionen como sedes para los partidos. “Si todo sale bien, ganaremos otra vez una Copa del Mundo”, afirmó Lula.
El martes, 30, funcionarios estatales desplegaron enormes pancartas y camisetas verdes y amarillas en dos de los más conocidos puntos turísticos de Rio de Janeiro.
Cincuenta escaladores colgaron una inmensa camiseta de 50 metros por 50 de la selección nacional brasileña con la frase “La Copa 2014 es nuestra” en la famosa montaña Pan de Azúcar en Río de Janeiro.
Otra camiseta de proporciones similares y la misma frase fue colgada debajo de la estatua del Cristo Redentor, sobre el cerro Corcovado, en Río de Janeiro mientras un centenar de bailarines con banderolas hacían una coreografía a los pies de la conocida figura del Jesús de brazos abiertos.
2200 Wilson Blvd., Suite 201, Arlington, VA 22201
Tel: 703.527.7860 FAX: 703.527.0369