La Ventana Indiscreta
Volverse verde no es capricho Por Maritza Gueler
Los pioneros sabían. Cuando a principios de la década del 70 la gente de Greenpeace parecía apenas un grupo de fundamentalistas delirantes, pocos podían imaginar que aquello iba en serio. Hoy, que el ex vicepresidente Al Gore acaba de ganar el premio Nobel de la Paz por su lucha por recuperar el medio ambiente a través de su película “An Inconvenient Truth”, la ecología no es un delirio.
Este año el U.S. Green Building Council reportó que existen 120 millones de casas en el país, y cerca de 2 millones de nuevas construcciones cada año. Y según el Departamento de Energía, los sectores residenciales representan el 22 por ciento del total de la energía y el 74 por ciento del agua que se consume en el país. Ante estas cifras, volverse verde no es en vano.
Los arquitectos también. En el área metropolitana de Washington los arquitectos, constructores y diseñadores comenzaron a responder de manera activa en pro de este cambio ambiental. La opción de construir casas o edificios que refuercen el ahorro de energía se ha convertido en prioridad, especialmente en los últimos años.
Pero a pesar de que estos nuevos diseños agregan mayores costos iniciales a los proyectos, los profesionales han tomado conciencia del fenómeno. Y las cifras muestran que más de 100.000 casas se construyeron en el país bajo los códigos de eficiencia desde 1990.
Resultados a la vista. Para aquellos que viven en edificios modificados con los códigos verdes, los resultados son evidentes. Y absolutamente gratificantes. No sólo bajan las tarifas del agua, la electricidad y el gas, sino que las casas se vuelven más confortables. Algo así como acogedores niditos en donde el calor o el frío no tienen cabida.
Con el sólo hecho de cambiar las bombillas de luz de compactas a fluorescentes, se pueden ahorrar casi $100 por año en las cuentas de electricidad. Cantidad que no es despreciable a la hora de hacer cuentas y recortes del presupuesto familiar.
Por buen camino. El Distrito es la primera ciudad en el país que pasó una legislación relacionada con el cuidado ambiental. Sobre esta base, se calcula que para 2012 se incorporarán técnicas de construcción de edificios bajo códigos ecológicos.
Esta legislación, que implica preocupación por parte de los gobernantes, indica que no se trata sólo de una moda, o del terror generado por la película de Gore. Más allá de eso, el cuidado ambiental y la reducción del consumo de energía hace referencia a una actitud ante la vida y a una necesidad de preservar el lugar donde vivirán nuestros hijos.
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