SIN POLLO. Wilner Ramos, de 7 años, frente al local de El Pollo Rico, en Wheaton.
El operativo por lavado de dinero en El Pollo Rico de Wheaton resiente las ventas y generaliza el temor
Por Luz Lazo
El Tiempo Latino
Por varios meses, oficiales de policía del condado de Montgomery y agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, se sentaron a comer el jugoso pollo peruano de El Pollo Rico, en Wheaton.
En varias ocasiones, una en la cual compraron cuatro pollos enteros para llevar, aprovecharon el momento para discretamente vigilar a los dueños y entrevistar a los empleados de ese pequeño restaurante hispano, que a la hora del almuerzo suele estar atestado de personas hambrientas.
Los oficiales encubiertos, varios hispanohablantes, encontraron que sus sospechas eran ciertas. La mayoría de los trabajadores del lugar eran indocumentados. La mayoría había cruzado la frontera sur y no estaba en la lista de empleados que los dueños reportaron al Departamento de Trabajo de Maryland. Incluso varios vivían en una casa de los dueños del restaurante.
No fue tan difícil sacarles información. Según muestra un affidávit de 58 páginas que se presentó en una corte federal de Maryland la semana pasada, se acusa a los dueños del restaurante de contratar y albergar a indocumentados para beneficio de su negocio, estructurar depósitos bancarios con el fin de evitar los requisitos federales de reportes de ganancias, y lavar dinero.
La investigación que duró más de un año y se realizó en cooperación entre las autoridades locales y federales culminó con un operativo el jueves 12, en El Pollo Rico. Ahí, además de arrestar a los hermanos Juan y Consuelo Solano, de 57 y 69 años, y residentes de Kensington, las autoridades se llevaron a sus fuentes, nueve trabajadores indocumentados.
Francisco Solano, de 55 años y dueño directo del restaurante y su esposa Inés, de 59, ambos residentes de Germantown, fueron apresados en Las Vegas, Nevada.
El restaurante cerró ese día. En el pequeño lugar no quedaron trabajadores. No había quien pusiera al horno los pollos enteros.
Esa área de Wheaton quedó desierta. El miedo porque “La Migra” estaba ahí resonó en las radios. Otros negocios en la Ennalls Avenue vieron una baja en las ventas desde el operativo del jueves e, incluso, empleados de esos negocios se ausentaron por temor de que la escena se repitiera.
Algunos clientes de El Pollo Rico se decidieron por el Pio Pio, la competencia. Otros más fieles aún se preguntaban esta semana cuando abriría de nuevo el lugar donde por $5 compraban un cuarto de pollo con yuca y una famosa salsa verde.
“Pollo como ese no hay”, dijo Milton Monterrosa, residente de Wheaton. “Es sabroso y barato”.
Hoy viernes 20, o a más tardar el fin de semana reabrirá, contó a El Tiempo Latino, Gustavo Matheus, abogado de los dueños. Mientras, los Solano, todos con libertad bajo fianza, esperan un proceso jurídico en el cual enfrentan graves cargos que podrían culminar en condenas de hasta 40 años de prisión.
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