Opinion
La “Bestia” del inmigrante en Veracruz Región
Por Dina Fernández
La cónsul de Guatemala en Veracruz, Julia Guzmán, se estremeció al encontrar entre las pertenencias de un migrante fallecido en la vía del tren, dos hojas blancas de papel cuidadosamente dobladas.
Al abrir las cartas, surgió la caligrafía infantil de dos niñas pequeñas que sin saberlo se habían despedido para siempre de su padre. “Papá, te quiero mucho, espero que regreses vien (sic) y que Dios te cuide”, se leía en la primera. La segunda apenas alcanzaba a decir: “Para Héctor, te quiero mucho papá, adiós”.
Ambas estaban calzadas con dibujos de estrellas y caras sonrientes. Iban dirigidas a Héctor Vicente Chen, de 38 años, orginario de Cobán, uno de los quince guatemaltecos que han muerto este año a lo largo de la vía férrea que atraviesa México y lleva a los indocumentados hacia el norte del país.
Los migrantes más pobres son quienes toman esta ruta, la más peligroso. Llaman “la Bestia” al tren de carga que puede matarlos, arrancarles un miembro o acercarlos al sueño americano.
Sólo en el último accidente fatal, ocurrido el 2 de junio en Rodríguez Claro,Veracruz, hubo cinco muertos (cuatro chapines y una salvadoreña) y tres heridos graves. “Aquí es tremendo, espeluznante”, comenta la cónsul Guzmán, quien viaja constantemente por el estado para atender víctimas de accidentes y otros abusos. “Se acaba de salvar una paisana de puro milagro”, afirma al mencionar el caso de María Gaspar Juan, una campesina de San Miguel Acatán de apenas 20 años, quien perdió la pierna derecha a la altura de la rodilla cuando intentó saltar de un vagón a otro. Los migrantes viajan colgados de las escalerillas de los vagones, a merced del sol o la lluvia, por tramos que pueden durar hasta seis horas. Algunos deciden amarrarse a la máquina previendo que en algún momento les falten las fuerzas, pues en el viaje a los Estados Unidos se duerme poco y se come menos.
El trayecto en Veracruz incluye al menos cuatro escalas obligatorias en los municipios de Coatzalcoalcos, Medias Aguas, Tierra Blanca y Córdova. A lo largo de la vía férrea hay champas donde los migrantes pueden comprar comida. A menudo duermen cerca de los rieles de acero y se despiertan cuando oyen rugir a “la Bestia”.
Veracruz es el tercer filtro en el territorio mexicano. Las autoridades migratorias mexicanas estiman que casi la mitad de los migrantes “asegurados” en su país caen en Chiapas. Le sigue Tabasco, con el 15 por ciento y por último Veracruz, con el 8 por ciento de las detenciones.
Para evitar más accidentes, la policía migratoria ha anunciado este mes que va a endurecer los controles para evitar que los indocumentados viajen en el tren de carga. Está por verse si lo logran. Los migrantes conocen los peligros. Lo que asusta y conmueve es que prefieren jugarse la vida que renunciar al futuro.