Sin fuerzas para sobrevivir a la muerte No hay consuelo para la madre del peruano, Daniel Pérez, quien murió asesinado en Virginia Tech
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Ésta fue la peor Navidad para Betty Cueva. Su hijo. Daniel Pérez fue una de las 32 personas que Cho Seung-Hui asesinó en la masacre de Virginia Tech, antes de suicidarse.
“Sólo le pido a Dios que me de fuerzas. Quiero que pase el año pronto y empezar de nuevo, pero es imposible. Mi hijo no está y no lo voy a volver a ver más. Es horrible”, sollozó amargamente el miércoles 26.
En un lugar de la región, que pidió no revelar, Cueva hace el intento de rehacer su vida, en un año de desgracias. Luego de la muerte de su hijo, la inmigrante peruana perdió su casa de Woodbridge. No la pudo pagar. “Me arreglé como sea por tres meses, pero en agosto tuve que entregar mi casita”, relató.
Ese era el apartamento que con tanto esfuerzo su hijo le ayudaba a pagar.
Cueva fue maestra en su país, pero desde que llegó a Estados Unidos hace siete años trabajaba en limpieza de casas. Semanas antes de la tragedia se había quedado sin clientes. “Mi hijo me daba aliento para seguir”, recordó. “Era muy responsable”.
Daniel Pérez cursaba el último semestre de Relaciones Internacionales y en el momento de la tragedia recibía una clase de francés.
“Él quería ser diplomático y estaba a punto de lograr su sueño”, lamentó. El ingreso a una universidad tan prestigiosa como Virginia Tech había sido su anhelo.
En octubre las familias de las víctimas recibieron los fondos que se recolectaron con los donativos. Cueva dice que sufrió otro dolor. El padre del joven, Flavio Pérez, quien vive en Perú, reclamó el 50 por ciento del monto. “Pese a que él nos abandonó y se desentendió de sus hijos. Recuerdo un día que mi hijo le pidió dinero para sus libros y él se lo negó”.
La madre se refugia en la hija que le queda, quien vive en el estado de Washington. “Quiero vivir para ella”, dijo.
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