EL PASADO. Los presidentes Daniel Ortega de Nicaragua, Evo Morales de Bolivia y Hugo Chávez de Venezuela, junto a una simpatizante que sostiene un retrato de Fidel Castro, durante la Cumbre Iberoamericana realizada en Santiago de Chile en noviembre.
Tendendencias 2007-2008:
En Ecuador, Rafael Correa, de Alianza PAIS, asumió en enero. Intenta impulsar el “socialismo del siglo XXI”. En septiembre ganó los comicios a la Asamblea Constituyente, lo que le permitirá gobernar sin mayor oposición.
En Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, admiradora de Eva Perón y militante de una de las ramas del partido peronista, asumió en diciembre y con ello se convirtió en la primera mujer presidenta elegida por el pueblo. Heredó los problemas no resueltos por el anterior presidente, su esposo, Néstor Kirchner.
Álvaro Colom, del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), iniciará su mandato en Guatemala el 14 de enero. Pretende convertir a Guatemala en “un país socialdemócrata con rostro maya”, y trata de diferenciarse de los gobiernoss de Chávez, Morales y Ortega. Ya inició el diálogo con el FMI, el BM y el BID.
Aferrados al gastado discurso antiimperialista Chávez, Morales y Ortega optan por el autoritarismo
Por Maritza Gueler
El Tiempo Latino
Venezuela no quiso un presidente “eterno”. Ni tampoco los bolivianos quieren un país despedazado en autonomías. Sin duda, la mejor cara del poder del continente latinoamericano en este año que concluye seguirá siendo esa izquierda socialdemócrata marcada con el impulso renovado de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y de Michelle Bachelet en Chile.
Mientras Lula hizo crecer a un 52 por ciento la aprobación a su gestión en el segundo período de gobierno, y Bachelet logra negociar con la oposición, los enrolados en la vieja guardia se las están viendo en figurillas para mantener la estabilidad.
La gastada fórmula de los ‘70, cuyos más fervientes representantes son el presidente Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense reincidente Daniel Ortega, comenzó a desmoronarse. Los gastados estribillos antiimperialistas pasaron su cuarto de hora y ya no sirven para gobernar.
La intención de perpetuarse en el poder y de seguir el modelo de su mentor y cerebro, Fidel Castro, es parte del plan de Chávez. En un acto público llegó a decir: “Ya lo he dicho, Fidel: yo asumo el compromiso de continuar tu lucha, tu batalla interminable”.
Sus deseos quedaron frustrados “por ahora”, tal como lo afirmó, con el duro revés del referéndum que pretendía modificar 69 artículos de la constitución y retener el poder “hasta la muerte”.
Pero fueron los estudiantes, generalmente identificados con el ala revolucionaria de la política, los que se jugaron en contra de ese izquierdismo, más teñido de populismo y autoritarismo que de proyectos sociales. En el momento del referéndum escaseaban productos básicos como la leche, los huevos y el pan.
Mientras tanto, el vecino boliviano, afrontaba las revueltas más graves en sus dos años de gobierno, con un saldo de más de 30 muertos.
La pelea por una nueva Constitución agravó su confrontación con los opositores y el país comenzó a dividirse.
Esa misma izquierda antiimperialista y dictatorial se reafirmó en la Nicaragua del sandinista Daniel Ortega. Hoy, el movimiento que tras cuatro décadas de lucha desterró a la dinastía Somoza, y enarboló las banderas del general Sandino, opta por el autoritarismo.
De regreso al poder, Ortega, que gobernó el país desde 1985 a 1990, a mediados de este año logró instaurar nuevamente los famosos y discutidos Consejos del Poder Ciudadano (CPC), estructuras partidarias que tienen como jefa a su esposa Rosario Murillo, también Secretaria del Consejo de Comunicación y Ciudadanía.
La oposición protestó en vano. El mismo ex candidato presidencial del disidente Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín dijo que colocar los CPC por encima de los ministros de Estado “pone en evidencia una intención de establecer una dictadura institucional en el país”.
En medio de un continente que se debate entre lo nuevo y lo viejo, este año marcó un cambio para el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que azoló El Salvador en una guerra que dejó profundas huellas.
Por primera vez desde que fue legalizado como partido político, en diciembre de 1992, el FMLN lanzó una fórmula presidencial para 2009, con Mauricio Funes a la cabeza. Un candidato desligado de todo pasado guerrillero que tendrá un año para definir el camino a seguir.
Pero de los tres de la vieja guardia, sin duda, el más mediático es Hugo Chávez. En los últimos meses del año su popularidad internacional dio la nota con el memorable episodio que logró sacar de casillas al mismísimo rey de España con el ya histórico “Por qué no te callas”.
En esa sucesión de episodios, otro menos jocoso hizo perder las esperanzas de los colombianos con su frustrada mediación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El año de Chávez remata con el llamado “escándalo del maletín” el que también involucra a la recién elegida presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Lejos de las amenazas del pasado, hoy, América Latina sigue debatiéndose entre el “maletín” de la izquierda progresista y el de la izquierda anquilosada.
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