DOLOR. Judith Europa, con su niño de 2 años, recuerda a las tres víctimas asesinadas por su ex pareja el 9 de diciembre.
Los crímenes pasionales golpearon los hogares hispanos, mientras otros homicidios todavía están sin resolver
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Familias hispanas protagonizaron tres de los escenarios de horror más impactantes en cuanto a homicidios en la región, que ha experimentado un crecimiento en este tipo de crímenes, con excepción de algunos condados.
En marzo, el caso de Frederick, en Maryland, conmovió no sólo a esa comunidad de 223 mil habitantes, sino que tuvo resonancia nacional e internacional. Pedro Rodríguez, de origen salvadoreño, asesinó a sus cuatro hijos en el interior de su casa. Luego se quitó la vida, según informó la Policía.
Los oficiales encontraron los cuerpos el 26 de marzo, después de que un trabajador de la escuela de los niños notó que éstos habían faltado por una semana.
El funcionario escolar y la policía se acercaron a la casa y descubrieron el horrendo cuadro. El cádaver del padre colgaba de una cuerda sujetada a una viga del segundo piso.
A pasos, yacían los cuerpos de sus hijos, Elsa de 9 años; Vanessa, de 4; Angel, de 3, y Carena de 1. Estaban en sus camas cubiertos de pies a cabeza. Los forenses determinaron que las niñas murieron asfixiadas y el niño por golpes.
Nueve meses después de la tragedia, el misterio todavía rodea al caso. La madre de los niños y esposa de Rodríguez, Deysi Benítez, de 25 años, fue dada por desaperecida. Ella fue vista por última vez una semana antes del hallazgo.
La policía de Frederick pidió asistencia del FBI y efectivos de El Salvador para ayudar a encontrar a Benítez, a quien se le busca bajo varios seudónimos. Los esposos eran de Sensuntepeque, en el departamento de Cabañas de El Salvador.
“Es frustrante porque no tenemos una pista para seguir”, expresó recientemente a El Tiempo Latino, el 19 de diciembre, el sargento Bruce DeGrange, de la Policía de Frederick.
El 2 de abril, otra tragedia similar sacudió a Maryland. Gerardo Roque, inmigrante mexicano de 35 años, ahorcó a sus dos pequeños, Carlos Diego Danforth, de 1 año, y María Socorro Danforth de 2. Los niños fueron colgados de las ramas de un árbol en una granja de Boyds, en Montgomery. Luego, se suicidó.
Roque había vivido con la madre de los niños por dos años hasta una semana antes de la tragedia, cuando ella le pidió que se marchara del hogar después de haber tenido una discusión.
Hace unos días, el 9 de diciembre, otro hispano, en un arranque de celos, mató a tres personas. Esta vez, el escenario fue la ciudad de Dale en el condado de Prince William, Virginia.
Anastacio Sánchez Miranda intentó asesinar a su ex pareja, Judith Europa y tres hijos, pero terminó con la vida de otras tres personas: la hermana de Europa, Rosario Europa; su cuñado Juan Manuel Guevara y un amigo de la familia, Gerardo López García, quien había celebrado la noche anterior el tercer cumpleaños de su niña. Todos de origen mexicano. Al igual que Sánchez Miranda.
“Hubiera preferido morir yo antes que ellos”, expresó el 11 de diciembre Europa. “Yo era el blanco. Ellos no tenían nada que ver. Ahora mi sobrinito de un año ha quedado huérfano. También la niña de tres año se ha quedado sin papá”, dijo.
A diferencia de los casos anteriores, el hombre no se mató. Escapó a Filaldelfia, y horas después la policía lo arrestó.
En general, los homicidios en algunas áreas de la región aumentaron. En el caso de Frederick, el suicidio-homicidio de marzo elevó en un 400 por ciento la tasa de asesinatos, en comparación a 2006, que sólo se registró un homicidio.
El Distrito de Columbia reportó hasta este 26, 180 homicidios, un incremento de más de 12 por ciento comparado con 2006, que terminó con 169 víctimas. Al menos ocho de ellas eran hispanas, según reportes policiales.
En Prince George’s, las estadísticas no fueron de las más alentadoras. Hasta el lunes 24, se reportaron 139 casos, comparados con el total de 133 del año pasado. Dos de las muertes más recientes ocurrieron con víctimas hispanas. El 2 de diciembre, Juan Granados fue asesinado en su departamento de Langley Park. Cuatro días después, el 6, Fernando Monge fue encontrado acuchillado en su establecimiento comercial en Bladensburg.
En Montgomery, el número de homicidios, incluidos los dos niños asesinados por el padre mexicano, igualó hasta el 24 de diciembre al 2006 con 19 casos. Entre noviembre y diciembre por lo menos tres hispanos fueron asesinados.
En Prince William, el triple asesinato de la familia hispana fue histórico. En las tres últimas décadas sólo se registraron dos casos de homicidio múltiple.
La Policía no ha dado totales de este año, pero al menos se sabe de 12 asesinatos. En 2006 hubo 16, cinco de ellos hispanos, según voceros de la Policía de Prince William.
El condado de Fairfax parece que terminará con menos homicidios. En 2006 reportó 19. Y este año, hasta el lunes 24 se registraron 13. Al menos cinco de las víctimas fueron hispanas, incluidos dos casos recientes: Miguel Herrera que murió el 15 y Matilde Cruz, el 20. Todos ellos causaron conmoción en este año.
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