FIESTA. (De izq. a der.) Enrique Rivera-Torres, Beatriz Pérez-Gómez, el doctor Ricardo Galbis y Gerardina del Pino, una paciente, en el evento del viernes 7.
La organización para la salud comunitaria quiere ampliar su programa de atención a los jóvenes
Por Alberto Avendaño
El Tiempo Latino
El arroz congri, el puerco asado y la yuca frita animaban a unas 200 personas entre pacientes, doctores e invitados que abarrotaron el salón principal del “Andromeda Transcultural Health” en en el 1400 de la calle Decatur en el noroeste de DC. Era el viernes 7, y con una comida caribeña se celebraban los 37 años de existencia de una organización pionera en salud comunitaria.
En 1970, el doctor Ricardo Galbis fundó el centro con vocación de servicio, no sólo a quienes son económicamente más débiles, sino para atender áreas que tradicionalmente escapan al radar social: las adicciones, la salud mental, y en los últimos años el VIH-sida.
“Han sido años interesantes y todo lo interesante, a veces, es difícil”, dijo el doctor Galbis a El Tiempo Latino. Para él, casi cuatro décadas son simplemente el inicio de nuevos retos: “Yo me entrené y me entusiasmé con la siquiatría infantil en París, ahora mi meta es ampliar el programa de atención infantil y juvenil aquí en Andrómeda”.
Durante el evento, el doctor Galbis compartió con los pacientes, reconoció públicamente a su personal y galardonó a Enrique Rivera-Torres, presidente de la junta directiva de Andrómeda y director de la oficina de programas para acceso al idioma de la Policia de DC.
“Mi colaboración con Andrómeda es muy significativa para mí, ya que creo firmemente en la misión de la organización y sé que seguirá ayudando a la comunidad”, dijo Rivera-Torres.
Por su parte, Beatriz Pérez-Gómez, una de las organizadoras de la celebración y voluntaria del centro, destacó la labor de la clínica comunitaria.
“La labor de Andrómeda y del doctor Galbis han sido admirables porque se atiende a personas de recursos limitados en áreas de salud, como las adicciones y la salud mental, de difícil acceso para la comunidad latina”, explicó Pérez-Gómez.
La misión de Andrómeda, añadió el doctor Galbis, hace especial énfasis en las diferencias culturales y lingüísticas de las personas a las que asiste. “Por que hay que ser inclusivo”, dijo. “Especialmente, con los más jóvenes, hay que aunar la terapia tradicional con la sicodidáctica... enseñarles que la cultura es ok, que es importante saber de dónde vienen, el idioma adoptado o con el que viven”, comentó Galbis.
En este momento, los participantes de los diferentes programas de Andrómeda son un 70 por ciento hispanos, un 22 por ciento afroamericanos y un 8 por ciento de otros orígenes, según datos del centro.
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