MAGISTRAL. Juan Sebastián Verón (izq.) de Argentina lucha por el balón contra Benny Feilhaber de Estados Unidos, en el partido entre ambas naciones, disputado en junio en Maracaibo, Venezuela, en la primera fase de la Copa América 2007.
Todo parece indicar que el argentino llegará el lunes 17 a DC y ganará $20 millones en un contrato de dos años
Por Sergio Danishewsky
Exclusivo para El Tiempo Latino
Buenos Aires. A los 32 años, convertido hace una década en referente obligado del fútbol argentino, Juan Sebastián Verón está listo para repetir una rutina que para cualquiera significaría puro estrés: hacer las valijas, tomar de la mano a su familia y empezar una nueva.
Si termina de acordar pequeños detalles, el lunes 17 usará los pasajes reservados hace tiempo y embarcará rumbo a Estados Unidos. Lo espera el DC United con una franquicia que le pagaría dicen en Buenos Aires $20 millones por dos años para sumarse al “efecto Beckham” y darle un nuevo envión al fútbol estadounidense.
Verón, bautizado en la Argentina “La Brujita” por ser el hijo de Juan Ramón, la famosa “Bruja” que descollara en Estudiantes de La Plata en los 60 y 70, es ese tipo de jugador que jamás pasará inadvertido.
Dentro de la cancha, un andar “al trotecito”, una pegada soberbia y una asombrosa capacidad estratégica lo distinguieron en la Argentina (primero en Estudiantes y luego en Boca) y en el exterior: Seba, como le dicen sus amigos, brilló en Sampdoria, Parma, Lazio e Inter, en Italia, y en Chelsea y Manchester United, en Inglaterra, antes de elegir volver a ponerse la camiseta de sus amores y retornar a La Plata para ser figura, capitán y... campeón, a fines de 2006.
Fuera de los campos de juego, una fuerte personalidad lo llevó a liderar cuanto grupo integró y a convertirse en una especie de mariscal de campo de la selección argentina.
Jugó dos campeonatos mundiales, los de Francia 98 y Japón-Corea 2002, y este año volvió a ser convocado por el entrenador de turno, Alfio Basile. De nuevo vestido de celeste y blanco, se asoció a las otras grandes estrellas del fútbol argentino (Juan Riquelme y Lionel Messi) para llevar a la Argentina a la final de la Copa América. Sólo el poderoso Brasil los pudo detener.
Ahora, cierto desgaste en la relación con los dirigentes de Estudiantes y cierta presión de Florencia, su mujer quien sueña con que sus hijos, Iara y Deian, retomen el inglés que aprendieron en Manchester aceleraron los tiempos.
En el último cotejo de Estudiantes en la Liga Argentina frente a Olimpo hubo ambiente de despedida para ese jugador que volvió para ser campeón, el símbolo, el líder, el emblema.
Verón construyó un gol a su mejor estilo, un derechazo fortísimo y formidable que puso el 1-0.
Entonces, escuchó el grito con más repeticiones en el estadio Ciudad de La Plata: “La Bruja no se va”. Miró a los costados, levantó su brazo izquierdo con la cinta de capitán y saludó a sus hinchas.
La oferta del United no pudo llegar en mejor momento, y a menos que ocurra algo inesperado, la familia Verón recibirá el 2008 en Washington. Los acompañará un hermano de Seba, su amigo el kinesiólogo Nicolás Corbetta y acaso algún asistente.
Pueden empezar a soñar a gusto los fanáticos del DC United: más allá de alguna lesión inoportuna, verán a un Verón entero, siempre dispuesto a conducir a su equipo y con ganas de cerrar su carrera con otro título.
Después vendrá el tiempo de hacer de nuevo las valijas. Lo espera la presidencia de Estudiantes y una apacible vida en La Plata, esa ciudad a la que siempre está volviendo.
Danishewsky es jefe de Información General del Diario Clarín de Buenos Aires.
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