INCERTIDUMBRE. Mirian Vargas, cónsul de El Salvador en Woodbrige informa a Ana García, el 1 de dicembre.
Consultas inmobiliarias En la clínica legal de Woodbridge 70 personas consultaron sobre temas de vivienda:
• Fue la primera organizada por Cónsules Unidos en asociación con Integrate Legal State Solutions LLC. La compañía programó una charla de tres horas en la que inicialmente se mostró un video informativo sobre cómo se realiza el proceso de compra y de qué manera la gente debe protegerse de los estafadores inmobiliarios. Un abogado dio información sobre los riesgos de las operaciones inmobiliarias y las formas de evitar problemas legales. Cada uno de los interesados debió llenar un formulario con los datos relacionados con la situación de la vivienda.
• Las consultas estaban
destinadas a:
Personas que tienen problemas con los pagos de la casa.
Planes hipotecarios de re-pago.
Plan de modificación del préstamo.
Fuentes de préstamos puente.
Ejecución o devolución voluntaria de la hipoteca
Venta corta.
• Informes: 703-391-6153
Unas 170 personas fueron a la primera clínica legal en Prince William, desafiando a la tensión
Por Maritza Gueler
El Tiempo Latino
Eran apenas las 9 de la mañana, el frío pegaba duro, aunque el sol se dejaba ver. Inmigrantes de distintas nacionalidades empezaron a apostarse en las puertas del Consulado de El Salvador en Woodbridge con la esperanza de encontrar una voz que les diera una respuesta en medio de un clima de tensión e incertidumbre.
El sábado 1 de diciembre, a las 9:30 en punto, Cónsules Unidos lanzó su quinta clínica legal. La última de este año, y la primera en Prince William. Un condado que asestó un duro golpe a los inmigrantes con medidas que, desde mediados de octubre, provocan conmoción y miedo en la población hispana.
En esta edición, la clínica no sólo ofreció asesoría relacionada con asuntos migratorios o consulares, como en las anteriores, sino que incorporó consultores especialistas en cuestiones de vivienda. La asistencia superó el promedio que hasta ahora venían registrando las otras clínicas, y sobrepasaron las 170 personas.
Los niños jugaban por el salón, dibujaban, o simplemente se quedaban quietitos al lado de sus padres, que sostenían sus carpetas llenas de papeles, listas para mostrarlas a los abogados.
El mexicano Francisco Valencia apretaba la mano de su hija menor, Kelly, de 2 años. Estaba allí para averiguar cómo podía solucionar la situación de su esposa, que pasó la frontera ilegalmente en 2003.
“Todos los abogados dicen que hay que cruzar los dedos para que no se apruebe esta nueva ley”, comentó Valencia, de 33 años, conductor de la empresa TAC, y con estatus de residente. “Pero si esto no se soluciona, queremos irnos de Prince William”.
Los Valencia compraron su casa en Manassas, Virginia, en 2004 y ahora están pensando en venderla. Y también quería consultar sobre esa venta.
Mientras los inmigrantes esperaban su turno, que iba en riguroso orden de llegada, especialistas de Integrated Real State Solutions LLC daban una charla sobre la compra de casas y los problemas de ejecuciones de hipoteca, casos que cayeron con mayor dureza sobre los inmigrantes hispanos. Todos escuchaban como si estuvieran en misa. Muchos de ellos fueron víctimas de esas estafas inmobiliarias.
“El éxito de esta clínica fue rotundo”, dijo Ana Margarita Chávez, cónsul general de El Salvador y principal promotora de Cónsules Unidos. “Y creo que este crecimiento de consultas no sólo se debe a que estamos en Prince William, donde la situación es crítica, sino a que la gente tiene mayor credibilidad en este tipo de clínicas, y se sienten muy apoyados por los cónsules”, agregó.
Si bien el 60 por ciento de los consultantes eran salvadoreños, también llegó gente de España, Brasil, Costa Rica, Panamá y del resto de los países de América Central. En la clínica se registraron 168 consultas sobre inmigración, 70 sobre vivienda y 27 sobre cuestiones consulares.
Olga Rivas, salvadoreña residente en Herndon, Virginia, y dueña de una empresa de instalación de pisos, tenía una consulta simple: averiguar por los trámites de ciudadanía. “Quiero ser ciudadana para ayudar a la reforma migratoria, para que el gobierno ayude a los inmigrantes”, dijo.
Algunos de los asistentes estaban renuentes a comentar sobre sus casos y preferían hablar cara a cara con los abogados.
Otros, como un salvadoreño trabajador de la construcción, que hace 18 años que está sin papeles en el país, prefirió mantenerse en el anonimato.
Llegó a la clínica con la necesidad de encontrar una respuesta y romper con el constante “bla-bla-bla” de otros abogados que le aseguraron que su caso no tiene solución.
Con dos DUI por conducir alcoholizado y con un antecedente penal por violencia doméstica, hace dos años presentó sus papeles para la residencia y se la negaron. Pero aún cree que puede pelearla. “Quiero ver qué me dicen los abogados de la clínica. Ellos no tienen interés por el dinero”, comentó.
A las 3 de la tarde, la clínica terminaba. Y hasta quince minutos antes la gente seguía llegando. Estas clínicas organizadas por Cónsules Unidos ya tienen réplicas del otro lado del país. En Los Ángeles, un grupo de abogados también se unió para ayudar a los inmigrantes.
“Me voy con mi problema resuelto”, dijo uno de los asistentes. Otro atinó a decir: “Aún me quedan ganas de seguir peleando por mi vida en este país”.
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