RIGOBERTA MENCHÚ Candidata a la presidencia por la coalición Encuentro por Guatemala “Vamos a tomar la silla que nos corresponde”
Rigoberta Menchú.
La gran novedad de la campaña electoral en Guatemala es la participación de Rigoberta Menchú. Con un tocado de cintas verdes y rojas, los colores de la coalición Encuentro por Guatemala, de centro izquierda, la Premio Nobel de la Paz se ha convertido en la primera mujer maya en lanzarse a la presidencia. A pesar de que las encuestas la ubican en cuarto lugar, Menchú abre un espacio para la participación política de los sectores más excluidos del país: los indígenas, las mujeres y los pobres. Menchú habló con la columnista de El Tiempo Latino Dina Fernández.
¿Qué significa la candidatura de Rigoberta Menchú para los indígenas de Guatemala? Es una esperanza que empieza a despertar. Todavía hay una sensación de impotencia e incredulidad. En el campo la gente me ve y dice cómo esta señora, se atrevió a tanto. Pero al mismo tiempo he encontrado mucha simpatía y espero que crezca el movimiento.
¿Por qué las encuestas indican que no tiene asegurado el voto de las regiones indígenas?
La historia lo dirá. Empezamos tarde y eso nos ha afectado, así como la falta de recursos. Pero me siento orgullosa de hacer una campaña pobre, donde no hay compromisos. .
Nadie ha ganado a la primera en Guatemala. ¿La veremos en 2011?
Definitivamente. Yo no creo que podamos recuperar de inmediato un rezago de 200 años ya que desde el inicio de nuestra vida republicana los indígenas hemos estado al margen. Ahora venimos a decir: aquí estamos y vamos a tomar la silla que nos corresponde.
¿Qué piensa de los sectores conservadores a quienes inquieta ese discurso?
Yo quiero hacer un gobierno de unidad. Mi sueño es formar un gabinete incluyente, donde pueda seleccionar a los mejores guatemaltecos, ciudadanos limpios que quieran servir al país. Queremos ser un reflejo de la multiculturalidad de Guatemala.
¿Cómo se diferencia su movimiento del de Evo Morales en Bolivia?
Yo no compararía. Soy muy respetuosa de Bolivia, los adoro con el alma y tengo amigos de muchas tendencias allá. Pero nuestra experiencia en Guatemala es muy particular. Por un lado hay un sector indígena académico, que ha batallado por hacer escuchar sus ideas y por el otro, hay un liderazgo comunitario, campesino, que ha luchado por condiciones más dignas en el campo. Fusionar estas dos experiencias es una de las características del movimiento político Winaq´que yo encabezo en la coalición del Encuentro. Nuestros cuadros provienen de diversas corrientes de la izquierda, de las luchas sociales, pero también tenemos compañeros que ya han hecho gobierno. A mí eso me alegra. Aquí no vamos a hablar de indígenas de izquierda o derecha porque esa discusión la dejamos a occidente. Nuestra discusión es si lograremos construir una Guatemala para todos o no, donde lucharemos contra la exclusión y los radicalismos de toda especie. Los radicalismos abundan en violencia.
¿Cómo se combate el racismo?
Con el Estado plural, donde todos podamos participar y diseñar políticas públicas acordes a nuestra diversidad. Proponemos la equidad étnica y de género, así como hemos hecho en el Encuentro, donde intercalamos a nuestros candidatos, trenzamos indígenas con ladinos, mujeres con hombres. A la presidencia me estoy presentando con Luis Fernando Montenegro: una mujer quiché con un empresario de la ciudad.
¿Ahora los partidos se esfuerzan por parecer “políticamente correctos”?
Vamos a derrotar a los discursos multiculturalistas que no se aplican. Nosotros queremos que la práctica nos haga diferentes. No queremos más discusión, ya se ha hablado mucho. Ahora queremos ver realidades: cuántos diputados indígenas llevas, cuántas mujeres. Y a ver qué tipo de decisiones , no sólo decir aquí tengo diez pero están de adorno..
Se le criticó mucho cuando decidió ser embajadora de este gobierno. ¿Qué saca de esa experiencia?
Yo estoy muy agradecida con Oscar Berger y Eduardo Stein. Han sido los únicos que me han tomado en cuenta para visibilizar mi presencia en Guatemala. Con este gobierno tuve la oportunidad de conocer la administración pública, vivir las dificultades, las frustraciones, entender la lógica de las decisiones de Estado. Yo estoy satisfecha de mi trabajo.
¿Es la Rigoberta de hoy la misma que ganó el Premio Nobel?
Claro que he cambiado y sigo cambiando todos los días de mi vida. Esta campaña me ha dado una riqueza invaluable. Para mí, cada voto va a ser un regalo de oro. He renovado mi espíritu social, mi lucha, mi sentimiento de pertenencia a las comunidades.
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