MIEDO. La peruana Sonia Mey-Schmidt vive en Herndon pero estaba en Lima el día del sismo. Cuenta que vió escenas desgarradoras.
CÓMO AYUDAR
• Radiotón. Viernes 24, realizado por Radio América, 1540 AM.
• Donación de víveres, ropa y medicinas en la Embajada hasta el sábado 25.
• Colecta en restaurantes del área. Sábado 25 y domingo 26, coordina Comité de Emergencia del Perú. Tel: 202-462-1081.
• Torneo de la Liga Iberoamericana. Domingo 26; 10 a.m. Brooke Lee Middle School, 11800 Monticello Ave, Silver Spring, MD.
Cuentas bancarias
• CITIBANK. # Cta. 15378535
• HSBC Bank. # Cta. 389060178
Para lista de víctimas y heridos ir a: www.peruvianembassy.us.
Entre relatos de dolor y el envío de insumos, los peruanos del área se movilizan para ayudar a víctimas del terremoto
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Las luces rojas intermitentes del teléfono central de la Embajada de Perú en Washington, se prendían sin parar el mediodía del martes 21.
En recepción, Hana Escudero se esforzaba por responder todas y cada una de las llamadas. Contestaba un promedio de seis por minuto y otras caían al buzón de mensajes.
La respuesta de la recepcionista parecía una grabación. “Puede traer sus donaciones aquí”; “la cuenta bancaria es...”; “por favor visite nuestra página de internet”.
Desde el 16 de agosto, la mañana siguiente al terremoto en Perú, que dejó por lo menos 510 muertos y 80 mil damnificados, centenares de peruanos del área metropolitana de Washington no han cesado de llamar a la Embajada y al Consulado para ofrecer su ayuda.
Los peruanos de la región que el consulado estima son alrededor de 150.000 desde Delaware hasta West Virginia se han lanzado a la acción.
Carina Motta y Susan Dongo, originarias de Camaná, al sur de Lima, y residentes en Sterling, Virginia, entregaron sus donaciones el martes 21.
Las jóvenes bajaron de su auto ocho paquetes de botellas de agua, paños húmedos, medicinas y alimentos. “Mi jefe me ayudó con algunos medicamentos”, expresó Motta, quien trabaja como asistente dental.
Minutos más tarde, Michael Vargas y su suegro, Raúl Vega, traían bolsas de ropa. El salón de conferencias de la Embajada recibe donaciones hasta el sábado 25.
“Llevaremos las cosas a Miami, desde allí se partirá a Perú”, expresó el consejero de prensa de la Embajada, Vladimir Kocerha, quien señaló que en esa ciudad hasta el martes 21 había 20 contenedores repletos de alimentos y ropa.
El envío de donaciones se realizará a través de barcos y aviones comerciales y oficiales. “El gobierno de Estados Unidos ha puesto a disposición dos aviones para el envío. La Fuerza Aérea del Perú también”, dijo Kocerha.
La Embajada y Consulado han abierto cuentas bancarias para recibir los aportes en efectivo. Hasta el martes por la noche había un total de $31.500.
Hoy, viernes 24, habrá un radiotón que se realizará en Radio América.
El sábado 25 y domingo 26, el Comité de Emergencia formado apenas sucedió la tragedia, realizará una campaña solidaria para recaudar fondos en varios restaurantes del área metropolitana.
Al tiempo que los peruanos de la región se preparan para participar en las acciones, centenares agradecen que sus familias estén a salvo.
La mayoría de los peruanos en el área provienen de Lima. La ciudad no sufrió un impacto directo, aunque se registraron cuatro muertos en un grupo de casas destruidas en una zona antigua de la capital, conocida como Barrios Altos.
“Mi hermana vivía allí y perdió su casa, pero gracias a Dios está bien”, dijo Ana Rosi, residente en Virginia.
Otros como Sonia Mey-Schmidt, quien emigró de Perú hace dos décadas y reside en Herndon, vivió esos momentos en carne propia. “Había ido a Perú por motivos de trabajo y me quedé unos días más por vacaciones”, relató.
Mey-Schmidt y su hija Katerina, de 13 años, se encontraban en la plataforma superior de un bus turístico en el centro de Lima cuando ocurrió el terremoto.
Ellas no lo sintieron al instante, pero las escenas que Mey-Schmidt observó minutos después trajeron a su memoria los estremecedores momentos que experimentó en su adolescencia durante los terremotos de 1970 y 1974, que se cobraron más de 74 mil víctimas.
El drama en la familia de Mey-Schmidt creció el mismo día del sismo. “Los hijos de mi cuñado estaban en Ica, en donde la familia tiene negocios, y yo veía la desesperación de él y su esposa”.
“Por fin después de tres horas se comunicaron. Los niños estaban con la niñera, pero en completa oscuridad y saliendo a cada rato a la calle porque había muchas réplicas”, contó. Esa noche viajaron de emergencia y pudieron reencontrarse, algo que otras familias no lograron.
Mey-Schmidt, quien regresó a Washington el jueves 16, dijo sentir las mismas emociones que experimentó con los ataques del 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos. “Es el mismo sentimiento de vacío por la pérdida”, dijo.
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