Refinanciar significa conseguir una financiación que permitirá “rehacer” la hipoteca en términos que sean más convenientes. En muchos casos, se trata de lograr un interés más bajo.
Dentro del “paquete” de gastos mensuales fijos, seguramente el de la hipoteca de la casa o apartamento sea el más importante. Para que este pago mensual no sea asfixiante, existe una opción ampliamente utilizada por las personas que tienen hipotecas en este país.
Refinanciar significa negociar un nuevo crédito a más bajo interés, para que, durante el tiempo que queda de deuda, los pagos mensuales sean más bajos.
Uno de los beneficios secundarios de refinanciar es que, con el dinero que quedará a favor del gasto mensual, se podrá, por ejemplo, “consolidar una deuda”, es decir, pagar otras deudas pendientes como las de la tarjeta de crédito.
En la jerga de los agentes prestamistas esta acción se define como “hacer efectiva la ganancia para consolidar un pago”. No obstante, es esencial conocer los puntos básicos de esta operación.
El cliente debe tener toda la información sobre la mesa para decidir bien.
Existe un código de ética entre clientes y prestamistas que se denomina Acta de Protección para Transacciones de Bienes Raíces por la cual debe haber un pacto de buena fe a la hora de ofrecer costos, estimaciones y proyecciones a futuro. Todo esto, por supuesto, para que el cliente tenga una fotografía completa y honesta de qué significa y cómo funciona un proceso de refinanciamiento.
Este acta existe porque, si bien los prestamistas no dicen mentiras, a veces suelen cometer el pecado de la omisión y no dan información que más tarde resultará importante.
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