LARGAS FILAS. Aunque ya hay mil toneladas de alimentos para repartir, a las zonas más alejadas de Pisco están llegando con cuentagotas.
Mientras reclaman comida y abrigo, los mismos habitantes de Ica y Pisco se preparan para levantar sus ciudades
El Tiempo Latino/Efe, ap
PiscoMientras se siguen removiendo escombros en busca de víctimas, los habitantes de Pisco esperan que la ayuda acelere su paso. En las calles destruídas, lo único que se comenta es la lentitud del Gobierno para atender a las víctimas del terremoto del 15 de agosto. Y se busca comida y abrigo.
La ayuda nacional e internacional, si bien cuantiosa hasta el domingo 19 se contabilizaban mil toneladas de donaciones entre insumos, carpas y medicamentos no ha llegado con la misma eficiencia a todas las áreas afectadas. Los más desamparados son los habitantes de las zonas serranas más alejadas de las grandes ciudades.
En la región de Huancavelica, donde un 88 por ciento de la población es pobre, según cifras gubernamentales, más de cuatro mil personas han perdido sus viviendas y la ayuda llega a cuentagotas, según reveló el presidente regional, Federico Salas, que reclamó el establecimiento de un puente aéreo para atender a sus pobladores.
También fue criticado el despliegue de las fuerzas de seguridad, sobre todo en los primeros dos días después del sismo, cuando la desesperación de los pobladores se combinó con el oportunismo de los ladrones.
“La policía fue desbordada al inicio”, señala Paola Ugaz, experta del área de seguridad del Instituto de Defensa Legal, quien visitó la zona del desastre. “Recién el sábado, con la llegada del Ejército, la cosa mejoró”, explica. En total se movilizó un millar de hombres, y un número similar de soldados.
El presidente Alan García dijo que la remoción de escombros en Pisco llevará dos semanas. Tras eso, la ciudad deberá ser levantada de nuevo ya que el 98 por ciento de los edificios del centro histórico quedó tan dañado que deberá ser demolido, mientras que en los barrios periféricos, el nivel de destrucción alcanza un 60 por ciento.
Los encargados de la reconstrucción serán los mismos damnificados. El gobierno anunció la contratación temporal de ocho mil habitantes de Pisco, Ica y Chincha, para limpiar sus ciudades de los vestigios del terremoto.
La ministra de Trabajo, Susana Pinilla, explicó que se emplearán hombres y mujeres de entre 20 y 55 años, preferentemente aquellos que tengan familias que mantener.
Recibirán 14 soles (menos de $4,5) por jornada, y se les pagará una semana por adelantado para sus necesidades más urgentes.
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