JOSÉ R. BARAHONA Presidente de los restaurantes Pollo Campero “Hay que legalizar a todos los inmigrantes”
José R. Barahona, empresario.
El empresario José Ramón Barahona, nació hace 63 años en el cantón Santa Teresa, de Potonico, en el departamento de Chalatenango en el norte salvadoreño. El lugar ya no existe porque esas tierras fueron inundadas con la construcción del lago artificial Suchitlán que sirve para producir energía eléctrica. Llegó por primera vez a Estados Unidos en 1971, y después de haber sido deportado en dos ocasiones obtuvo la residencia estadounidense en 1974. Las empresas de Barahona en EE.UU., Costa Rica y El Salvador son fuente de trabajo para más de 700 personas. Al final de cada año fiscal dedica el 1,5 por ciento de las ganancias de sus empresas para invertirlos en obras sociales. En su biografía, “El sueño imposible”, Barahona habla de sus dos pilares: su vida como inmigrante y el apoyo de su esposa Kathy quien ha estado a su lado en los negocios durante 31 años y de sus dos hijos, Alicia y David. Barahona, quien acaba de recibir el galardón de Hijo Meritísimo de la Asamblea Legislativa de El Salvador, habló con Alberto Avendaño, director de El Tiempo Latino.
2007 ha sido para usted un año de reconocimientos que culmina con el máximo galardón de la Asamblea Legislativa salvadoreña...
Han sido nueve galardones, pero el del jueves 16 de agosto en la Asamblea Legislativa de El Salvador me lo otorgan por consenso de todos los diputados lo cual es algo sin precedentes... Yo me siento honrado y me siento humilde ante esas muestras de cariño hacia mi persona. Me emociona que el Ministerio de Educación salvadoreño le ponga mi nombre a un centro escolar en el cantón San Juan del Gozo, en Jiquilisco, Usulután. Además, el alcalde de Los Angeles me nombró “hombre del año” en negocios y recibí las llaves de la ciudad.
¿Cómo recibe este último reconocimiento de su país natal?
Con el mismo entusiasmo, cariño y amor con el que me lo otorgan. Agradezco al pueblo salvadoreño que ya está reconociendo, no solamente a mi, sino a otros salvadoreños destacados que han recibido el premio. A esas otras personas galardonadas yo también los invito a que participen en las obras sociales. Eso es importante. Yo creo que se han dado cuenta y han sido testigos de que yo no solamente me he beneficiado sino que también he dado. Nosotros damos 1,5 por ciento de todas las ganancias (todas las empresas) para obras sociales, sobre todo en educación. Me siento orgulloso y feliz de poder dar eso.
¿Cómo vive un empresario como usted el ambiente antiinmigrante?
Como un inmigrante más. Yo he sido “mojado” tres veces hasta que conseguí mi “green card” en 1974. Luego, a través de mis empresas ayudé a que unas 3.800 personas recibieran su residencia. Yo vine acá con una gran necesidad de superación, cuando vine a Estados Unidos sabía que podía llegar a más. La humildad ha sido un don muy importante para mi. He escuchado insultos y no los he contestado, y eso me ha llevado a la posición donde estoy.
¿Y cómo le afecta a los restaurantes Pollo Campero en el área?
Proyectamos abrir unos 40 restaurantes Pollo Campero en los próximos 10 años, pero la tensión migratoria y la dureza de ciertas leyes hacen que, por ejemplo, en Herndon un 20 por ciento de la población latina se marchó... eso lo sentimos en los restaurantes. En los últimos tres meses hemos notado una reducción del 30 por ciento en el negocio. Las familias se mudan y los empleados se van del área. Íbamos a abrir dos en Prince William, pero lo paramos. Tenemos unos 10 locales en el aire.
¿Tendrá que cabildear?
He enviado cartas al Congreso, pero ahora son los condados los que nos atacan y eso afecta a los negocios. Nuestra gente ha sido dócil y obediente a la cultura de aquí ¿Por qué tienen ese sentimiento? Los inmigrantes siempre han ayudado y el avance ha sido increíble, pero algunos políticos están destruyendo una relación que ayudaría a muchos seres humanos.
¿Qué piensa de la actitud de la mayoría del partido republicano en el tema migratorio?
Yo soy republicano y he hecho cabildeo con el partido para ayudar a empujar el tema migratorio. Creo que la solución es registrar, legalizar a todos los inmigrantes que están aquí. Es la única manera de saber quiénes son realmente los criminales. Eso ayudaría a la seguridad de todos los ciudadanos. Canadá lo ha hecho, España también y aquí se hizo una vez con el presidente Ronald Reagan.
¿Por qué muchos políticos estadounidenses ven al inmigrante como un peligro ?
Porque vienen de culturas donde no entienden al inmigrante, especialmente en el sur, como Virginia. Yo llevo 35 años en este estado y he visto crecer la construcción, las empresas de jardinería, la sanidad, los hoteles... y han sido ayudados gracias a los centroamericanos.
Usted ha dicho que la familia es lo más importante. ¿Es también parte del éxito en los negocios? ¿Cuál es el secreto?
Sin éxito en la familia, lo demás no importa. Mis dos hijos son lo máximo que me ha hecho feliz de todo lo que tengo, si no sentiría que he fallado. Mi mujer, Kathy, ha sido mi mano derecha por 31 años... creo que el secreto es la comunicación, el entendimiento, el respeto mutuo y saber que se está viviendo a la par de un ser humano y que también tiene dignidad y sentimientos. Tiene que haber disciplina, orden y llevar una vida dedicada a la familia. Creo que esos serían los pilares fundamentales para mantener esa unidad de familia.
¿Alguna tentación de influir en la política de El Salvador?
Me han invitado a participar en la política, hoy más que nunca. Yo sé que con lo que he aprendido en este país podría desempeñar un buen papel, pero creo que estoy mejor afuera de la política, sé que puedo hacer más bien así. Quiero vivir y morir haciendo el bien. Yo no soy hipócrita y no sé jugar papeles. No creo que sería buen político. Hoy en Estados Unidos, como estadounidenes y orgulloso de ser salvadoreño puedo decir que no tengo bandera, que quiero a mi gente y que valoro al ser humano por encima de todo.
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