Opinion
Cuando los obispos tienen razón: amén Guatemala
Por Dina Fernández
No siempre se puede estar de acuerdo con la Iglesia Católica en Latinoamérica, pero a veces cuando hablan los Obispos tienen tanta razón que sólo queda decir amén. Ese es el caso de la última declaración de la Conferencia Episcopal de Guatemala, que reunió a los principales prelados del país para instar a la población a no votar por los candidatos sospechosos de pertenecer al crimen organizado y el narcotráfico.
“Votar por estos personajes no sólo es moralmente reprensible sino que raya en la complicidad”, ha dicho monseñor Gonzalo de Villa, al explicar que la Iglesia está muy preocupada por el creciente poder de los señores de la droga y el contrabando.
“El narcotráfico tiene poder sobre vidas y haciendas pero también sobre voluntades”, afirma monseñor de Villa. “Sabemos que hay gente que simpatiza con ellos, que colabora y que calla”.
La pobreza que persiste en las áreas rurales ha sido una poderosa aliada de los narcotraficantes. “En algunas regiones, los guatemaltecos más pobres se enfrentan a un dilema espantoso: es el hambre o la siembra de amapola”, añade el obispo de Villa. “Mientras no logremos generar una salida digna para estas personas, será muy difícil impedir que el narcotráfico siga ganando terreno”.
Esta campaña electoral ha sido la más violenta en la historia reciente de Guatemala. Desde que la contienda comenzó, han ocurrido cuando menos 37 asesinatos de candidatos o militantes de partidos políticos. Varios de estos crímenes están relacionados con pugnas de poder de los carteles o con intentos de depurar a los partidos políticos.
Uno de los ejemplos más sonados de esta explosión de violencia electoral ha sido quizá el atentado sufrido por uno de los dirigentes del partido que encabeza las encuestas, Unidad Nacional de la Esperanza, UNE. El vocero y estratega de esta organización, José Carlos Marroquín, inició una lucha interna por sacar de la UNE a los sospechosos de tener nexos con el narcotráfico. Sin embargo, en una madrugada de noviembre pasado, un grupo de hombres armados acribilló con metralletas los vehículos estacionados frente a su casa.
Hace un mes, en medio del debate por crear en Guatemala una comisión internacional para perseguir al crimen organizado, Marroquín denunció que en este ataque participaron militares vinculados a los carteles de la droga y un diputado de la UNE, César Fajardo, quien busca su reelección al Congreso.
Los Obispos conocen la experiencia de la Iglesia de Colombia, donde sacerdotes han sido asesinados o han tenido que renunciar. “Tenemos que tomar conciencia de nuestras obligaciones cívicas para rescatar a Guatemala de la conflictividad que se cierne sobre nosotros”, concluyó monseñor de Villa.
Dina Fernández es columnista
de ‘elPeriódico’ en Guatemala
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