Cuando el español es “libre” La lengua
Por Gloria Charry
Hace unos días estaba leyendo los diarios hispanos del área metropolitana y el texto de un aviso publicitario me hizo perder la serenidad. Se publicaba en una importante fecha que las empresas aprovechan para atraer al creciente mercado latino, un segmento de población cuyo poder adquisitivo ha aumentado en un 87% desde 1990.
El aviso estaba escrito en español. Pero no podía entender lo que allí se trataba de decir como estímulo para la compra de un automóvil. Aparecía escrito lo siguiente: “consiga su ramo libre de flores para tu mamá...”
El gancho publicitario por el Día de la Madre era regalar ¡un ramo... sin flores!
Parecía obvio que el texto original en inglés se había procesado por un programa electrónico de traducción y no había sido revisado antes de insertarlo en el aviso, aunque alguien conocedor del idioma español había participado en su producción porque de “su ramo” pasó a “tu mamá”, una mezcla exótica de las dos formas de pronombre de segunda persona de nuestro idioma.
El texto como se dice ahora era una fusión; un producto más del impacto que ha experimentado la inmigración hispana en Estados Unidos.
Según los estudiosos, los latinos han mantenido su lengua y cultura debido, entre otros factores, a la disponibilidad de medios de comunicación en su idioma. Pero el aviso iba en contravía y en modo alguno contribuía al uso de un español medianamente correcto. Más adelante, refiriéndose a los ‘ramos sin flores’ el texto añadía: “mientras ellos duran”, una traducción ‘fatal’ (como dirían los andaluces) de “while supplies last”.
¿Cómo se explica entonces que en un territorio con más de 400.000 consumidores hispanos de bienes y servicios los medios impresos permitan en sus páginas la aparición de frases como “Tenemos rápido delivery disponible” o “vea nuestros modelos de display” o “12 meses de Lay Away” o “venga por una limonada frozen”? Otro tanto ocurre en las emisoras de radio hispanas. Y también en la televisión.
El problema es que si los medios hacen uso de estas aberraciones lingüísticas, el público asume automáticamente que estas expresiones son perfectamente correctas. Y peor aún: su publicación hace que estos términos se multipliquen ilimitadamente en medios de comunicación y en miles de tiendas y de restaurantes que se afanan en buscar y atraer al consumidor hispano.
En más de una ocasión he visto en la caja registradora de algunos restaurantes hispanos el siguiente aviso: “Si usted no consigue un recibo su comida está libre”. ¿Libre de grasas? ¿De impurezas? ¿Libre de todo mal? ¡Un día de estos voy a recibir una bandeja libre de comida!
La necesidad de comunicar bienes y servicios a un mercado cada vez mayor y más prospero, con hogares que según el último censo perciben ingresos promedios de $51.000, también ha llevado a la mayoría de las empresas a crear mensajes telefónicos pregrabados en ambos idiomas donde el español casi siempre resulta de una traducción literal del inglés.
En estos casos se encuentran igualmente perlas de colección, como la que escuché hace unos días cuando tuve que llamar a la compañía que me provee el servicio de Internet. Después de eternos minutos de espera (ciertamente un tema digno para otro artículo) escuché con gran sorpresa el siguiente mensaje: “su llamada podrá ser grabada por razones de control de calidad y entretenimiento”.
No puedo llegar a imaginarme cómo se entretienen los que se supone deberían estar en un entrenamiento.
GLORIA CHARRY ES COMUNICADORA SOCIAL, COLOMBIANA Y RESIDENTE EN MARYLAND.
2200 Wilson Blvd., Suite 201, Arlington, VA 22201
Tel: 703.527.7860 FAX: 703.527.0369