Opinion
Por primera vez, Chávez se disculpa Región
Por Dina Fernández
La boina roja de la revolución bolivariana ha debido inclinarse ante el púrpura de los príncipes de la Iglesia. Por primera vez, el presidente venezolano Hugo Chávez ha presentado una disculpa pública por uno de sus famosos exabruptos.
El beneficiario de este inusual gesto ha sido el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, uno de los personajes más populares de Centroamérica se le mencionó como candidato al Pontificado al morir Juan Pablo II.
Las excusas son el último episodio de una larga historia de desencuentros entre el gobierno venezolano y la Iglesia Católica. En los últimos meses, la Conferencia Episcopal de Venezuela ha venido subiendo de tono las críticas a Chávez.
Los insultos de Chávez a los sacerdotes venezolanos, a quienes ha llamado “ignorantes” y “pervertidos” no han conseguido alborotar a la prensa del continente, pero esa suerte se le acabó al mandatario la última semana de julio, cuando acusó al cardenal Rodríguez Madariaga de ser un “loro” y un “payaso imperialista”.
El día anterior, el cardenal hondureño había declarado en una entrevista a El Diario de Hoy en San Salvador que Chávez “se cree como un dios con derecho a atropellar a todas las demás personas” y que a Venezuela “le espera un gran sufrimiento, porque siempre que se erige un gobierno totalitario quien pierde es la libertad de las personas”.
Las palabras del cardenal Rodríguez Maradiaga pasaron prácticamente inadvertidas en el resto del istmo, pero la respuesta de Chávez ocupó titulares en casi todos los medios de la región, de Guatemala a Nicaragua. En Honduras, donde Rodríguez Maradiaga es un símbolo nacional de prestigio y respeto, la gente estaba indignada. Llovieron por igual los pronunciamientos de ONGs y cámaras empresariales, al punto de que el propio Congreso emitió una resolución solicitándole al presidente Manuel Zelaya que utilizara los canales correspondientes para exigir una disculpa a Chávez.
En el momento en que Chávez arremetió contra el cardenal, Zelaya acababa de regresar de la celebración del 28 aniversario de la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua, donde se le vio departiendo con Chávez.
En un principio, el presidente Zelaya dijo que no intervendría en el “affaire del cardenal”, pero al final tuvo que dar su brazo a torcer. Al ofrecer sus excusas, el mandatario venezolano dijo que lo hacía por deferencia al “llamado de mi amigo, el presidente de Honduras”.
¿Signo de que Hugo Chávez esté atemperándose? Difícilmente. Sin embargo, quizá sí haya decidido que luego de llamar Satanás a George Bush, cerrar Radio Caracas Televisión y entrar en pugna directa con la Conferencia Episcopal de su país, quizá no sea el momento más adecuado para seguir escalando hostilidades en todos los frentes a la vez.