La sorpresa de Gordon Brown El primer ministro superó sus dos primeras crisis: los atentados y las inundaciones
El Tiempo Latino/Efe, ap
londresLa mala suerte de debutar con dos intentos de atentado terrorista y con las inundaciones más graves de la posguerra ha sido probablemente la mayor fortuna del nuevo primer ministro británico Gordon Brown. El fuerte de Brown no son los fuegos artificiales, sino su fama de trabajador serio e infatigable.
Brown ha demostrado un nuevo estilo de Gobierno en esas dos crisis. Tras los intentos de atentado en Londres y Glasgow cedió el protagonismo a la recién nombrada jefa del Home Office, Jacqui Smith. Y los mensajes del nuevo Gobierno huyeron del dramatismo y la agresividad a la que recurría Tony Blair en esos casos.
En las inundaciones, Brown ha estado en las zonas afectadas lo suficiente, como para demostrar que se preocupaba pero que no estaba allí para repartir sonrisas y abrazos.
Y ha apoyado a su ministro de Medio Ambiente, Hilary Benn, acompañándolo cuando tuvo una primera y difícil comparecencia ante la Cámara de los Comunes y haciéndose acompañar por él en la primera rueda de prensa mensual del nuevo primer ministro.
Esos cambios en las formas representan también importantes cambios en el fondo: quieren ser una renuncia al “spin” la manipulación informativa que ha acompañado al Nuevo Laborismo y una apuesta por un Gabinete más colegiado, menos presidencialista y más próximo al Parlamento.
No todo han sido crisis y sobresaltos para Brown. El cierre del caso de corrupción por venta de distinciones ha sido una buenísima noticia para el primer ministro británico y para el Partido Laborista no sólo desde el punto de vista político, sino económico porque facilitará la recaudación de fondos para las elecciones.
Y la victoria laborista en dos elecciones parciales ha tenido el premio añadido de que los tories han quedado relegados al tercer puesto en ambas. Y es que todo aquello que le ha ido bien a Brown en los últimos tiempos le ha ido mal a su rival electoral, David Cameron.
El vuelco que ha dado la política británica en las últimas semanas se refleja en las encuestas. El sondeo mensual de Ipsos-Mori, entre el 12 y el 17 de julio, daba una clara ventaja a los laboristas (41 por ciento) frente a los tories (35 por ciento), la primera vez que ocurre esto desde 2005.
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