La principal preocupación de aquellos que invierten en edificios de vivienda múltiple, es mantener estable el flujo de entradas procedentes de la renta. Quien logre reducir, a su mínima expresión, las pérdidas por concepto de unidades rentadas a destiempo o mal rentadas, tiene gran parte de la pelea ganada.
Existen muchas razones para evaluar a un inquilino. Las reparaciones a realizar cada vez que un apartamento se desocupa dependen directamente de la calidad del inquilino, así como los gastos de abogados y corte, relacionados con los problemas con los inquilinos morosos o indeseables.
El mayor problema que trae consigo la entrada de un elemento discordante a una propiedad es el daño moral que causa al resto de los inquilinos. Y una vez afectada la moral, consumirá tiempo recuperarla.
Para calificar a un inquilino el primer paso es solicitar la relación de personas que van a vivir en la propiedad y obtener autorización, por escrito y firmada, para investigar crédito, empleo y referencias, de todo aquel que tenga dieciocho años o más. Así como también el número del Seguro Social y de licencia de conducir, que dará pautas de la responsabilidad de esa persona. Para investigar el crédito de los aspirantes basta una llamada a un Buró de Crédito local.
La verificación de personalidad, a través de terceros, es recomendable siempre que no existan lazos familiares o amistosos.
Después de averiguar todo, si los datos son favorables, conviene visitar el lugar de residencia del futuro inquilino para saber cómo vive y luego tomar una decisión.
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